martes, 31 de mayo de 2011

LLÉVELE MACHANTA...

 BASURA EN LA CENTRAL DE ABASTO


Al entrar en el área de Frutas y Legumbres de la Central de Abasto de la Ciudad de México, los olores son los que te atrapan: plátanos, duraznos, fresas, perejil, sandía, todo se mezclan como una sutil lluvia de sabores, que si bien no hace que se te haga agua la boca, sí te provoca un poco de hambre.                                                
            Sin embargo, en el área de Transferencia de Basura los olores cambian y el huevo podrido, muerto y la leche cortada se impregnan hasta los adentros; ¿Y cómo no? Si de las 12 mil 100 toneladas que se producen diariamente en la Ciudad de México, el 11.76 por ciento provienen de la Central de Abasto.                                                                  
            6 mil toneladas de residuos se acumulan todos los días en el Mercado más grande del mundo, de las cuales menos de la mitad de ellas son reutilizadas. Sólo cierta parte se usa para crear composta, o abono orgánico.
            Desde el 22 de noviembre de 1982, la CEDA ha sido la mayor red distribuidora de alimentos en México, generando un movimiento económico de 8 mil millones de dólares anuales y brindando su apoyo con sus bajos costos a mayoristas y minoristas.
            28 años no han servido para regular el mantenimiento adecuado de la basura. Desde los pasillos se puede notar que abundan las cáscaras, frutas podridas, bolsas y envolturas de distintos productos. Y aunque se cuenta con servicio continúo de limpieza en todas las áreas de la Central, este no es suficiente.
La Central no suele dormir, desde antes del amanecer, cuenta Doña Silvia, vendedora de jitomates, tomates, chiles, cebollas y aguacates en el área de Frutas y Legumbres, los “negocios de regateo” se hacen presentes en el área de Subasta y Productores, donde se da albergue a 624 tráilers, para obtener un mejor precio de la mercancía que se trae desde las hortalizas para su distribución; la cual se vende por camión, por contenedor o por menudeo.
Afuera de los locales la basura se acumula simulando pequeños tiraderos. A pesar de que se cuenta con contenedores, la basura no siempre es depositada donde corresponde. Doña Silvia comenta que toda la verdura, fruta, lácteos o demás que se echa a perder se deposita en los contenedores que son otorgados para cada una de las diferentes partes de la Central.
“No, no hay separación de basura. Aunque ya sabemos todos que es una nueva ley, nadie de por aquí lo hace” A veces, platica Doña Silvia, de lo echado a perder; los pepenadores llegan a diferentes horas, en su mayoría en la tarde a escoger lo mejorcito. También hay otros locales que escogen lo que no está tan mallugado y lo vende a precios exageradamente bajos. Para de todos modos sacarle algo.
Otra vendedora a la que le suelen llamar “La Carera”, se gana su apodo por los altos precios que da, pero por sus buenos productos. Vende champiñones, mole, miel, huitlacoche, epazote y flor de calabaza. Con voz fuerte, atiende a sus clientes, como una mamá que regaña con amor.
“La Carera” mide aproximadamente 1.55, es de tez morena clara, pelo negro recogido en un chongo, labios carnosos, sonrisa perfecta, nariz de bolita, ojos grandes de un café profundo y viste jeans color índigo y en la parte superior un mandil a cuadros de color azul.
Ella cuenta que parte de lo que se echa a perder llega a los contenedores, y otra parte se dona a instituciones como el DIF. “Aquí tratamos de que nada se desperdicie. Si no se vende en buen estado, ya habrá siempre quien lo quiera”, responde “La Carera”. “Como quien dice: “La basura de uno, es el tesoro de otro”. Afirma.
En las demás partes de la Central de Abasto, como Pescados y Mariscos; Follajes, Flores y Hortalizas; Abarrotes y Víveres; Aves y Cárnicos también se cuenta con contenedores para la recolección de deshechos, contrariamente, al llegar el camión recolector, no existe una separación adecuada ni entre productos de las diferentes áreas, ni de orgánicos e inorgánicos.
Lo único que se ve separado, son las latas y cartones, las cuales son vendidas por cada dueño de camión a centros donde les pagan por tonelada. Pero esto no genera ningún gran beneficio climatológico en comparación con lo que se podría hacer.
De acuerdo a estadísticas proporcionadas por el Instituto Nacional de Ecología, la basura se encuentra clasificada en: 40% es orgánica, 15% papel y cartón, 8% vidrio, 5% plástico, 6% fierros, 5% aluminio, 4% materiales diversos, 4% trapos y ropa vieja, 3% pañales desechables y 6% de todo tipo de cosas.
De estos tipos de residuos, los que se reciclan en la ciudad de México son: metales ferrosos, vidrios, papel, cartón, hueso y plásticos. Una vez realizada la separación existen centros de acopio lucrativos y no lucrativos, encargados de enviar los materiales a plantas recicladoras, las cuales elaborarán nuevos productos, destinados al consumo.
En el área de Transferencia de Basura, que se encuentra casi llegando a la Zona Norte, se encuentra Don Toño, de sonrisa graciosa, ojos oscuros penetrantes, tez morena, pelo negro peinado para atrás, bajo de estatura y vestido de jeans y playera verde tipo polo.
Don Antonio es uno de los encargados de vigilar el proceso que se lleva a cabo con la basura. Él menciona que en la Central de Abastos hay dos lugares de Transferencia de Basura, una que es Central de Abasto-Iztacalco y otra en donde únicamente se encuentra Iztapalapa.
Conversa que tienen tres destinos: Bordo Poniente, Planta San Juan de Aragón y Planta Bordo. Y se muestra preocupado, ya que Bordo Poniente está cerrando por el exceso de residuos acumulados en él, lo cual ha causado explosiones por la creación del Etanol, uno de los gases contaminantes más fuertes.
Don Toño en la grabación se muestra reservado, sin quejas hacia el gobierno. Comenta que ya se encuentran haciendo esfuerzos para lograr la separación de residuos. Al dejar la grabadora atrás, detrás también queda lo recatado. “¡Es increíble la actitud del gobierno ante las necesidades que presenta la Central de Abasto!”. Exclama.
“La corrupción es lo que maneja a la Central de Abasto, por más que exigimos diferentes contenedores, na´ mas no nos hacen caso y pues así nadie puede hacer milagros”, dice indignado Don Toño.
“Al revolverse por ejemplo lo de Aves y Cárnicos, con Frutas y Legumbres y Abarrotes y Víveres. Se nos vuelve muy difícil separar todo para llevarlo a la planta de composta” “Aparte cada proceso para producir composta se tarda 40 días, estamos muy atrasados en comparación a otros países”, sigue platicando Don Antonio.
“¡Uy no! Camiones de basura tampoco tenemos. Hay pocos camiones para toda la basura de Iztacalco, la Central de Abasto e Iztapalapa” dice molesto. “¿Usted si sabe que Iztapalapa es la delegación más grande, no? Entonces ¿Cómo es que quieren un México limpio, una mejor reutilización de los residuos?”
“Nosotros ya hemos propuesto nuevas técnicas para el reciclaje” “Quemando la basura, na´ mas se hace más contaminación y si la enterramos, sólo echamos a perder nuestro suelo” Platica. “Casi toda la basura es reciclable, embases, botellas, plásticos vidrio, cartón, latas, orgánicos. Entonces, ¿por qué hay tanta contaminación?”
En los contenedores de Frutas y Legumbres, los pepenadores recolectan lo que pueda ser salvable. Una señora de entre 40 o 50 años, vestida humildemente con ropas de color café. Sostiene en su mano dos bolsas negras de tamaño grande. Usurpa entre un montón de basura, la cual se encuentra afuera del contenedor. Al encontrar alguna fruta que no está en mal estado la deposita en su bolsa.
Lo primero que rescata es una manzana, la cual pone en una de las bolsas negras. La otra bolsa contiene latas. Encuentra una, la aplasta con el pie y la mete en la otra bolsa. Las dos bolsas parecen estar semi-vacías.
Tres pepenadores más se encuentran dentro de los contenedores de color azul eléctrico. Al ser aproximadamente la una de la tarde, no muchos pepenadores han llegado a conseguir, como decía Doña Silvia, “lo mejorcito”. Ellos han sido de los primeros en arribar, quizá para que no les toque tan escogido.
Se sirven su banquete y parece no importarles mucho que los observen. Cada uno de ellos sigue con su labor e ignora los alrededores. Todos con sus bolsas negras o del mandado rascan entre los residuos de Frutas y Legumbres.
En el área de Administración, a pesar de ser amables, dicen carecer de la información necesaria para hablar de los problemas de la basura, de las que platicó Don Toño. “Hoy no viene el que maneja eso” “Ah, eso en el área de Bodegas y Transferencias lo saben mejor” “¡Uy no! De eso si no tengo la menor idea, pero tenga unos folletitos” Son algunas de las respuestas que te dan los encargados del área.
Otro problema inquietante debido a la basura en la Central de Abasto, son las plagas que se generan en todas las áreas. Ratas, ratones, cucarachas, grillos y demás tienen que estar siendo continuamente fumigados, ya que se reproducen constantemente. En el Área de Transferencia de Basura, no tienen un número exacto para determinar el tamaño de las diferentes plagas, pero si aseguran que el controlarlos es lo más importante.
El artículo 33 del Reglamento de la Ley de Residuos Sólidos dice que todo aquel que produzca residuos sólidos deberá separarlos en orgánicos e inorgánicos. Esto se tendrá que llevar a cabo en las casas, empresas, establecimientos, instituciones, escuelas y dependencias gubernamentales, sin embargo dicha ley sólo ha provocado que un 30 por ciento de la población separe orgánicos e inorgánicos.
La Central de Abasto, es el pequeño núcleo que refleja México. Los problemas que se han dado para no poder llevar a cabo una separación adecuada de la basura, se debe a la falta de instrumentos, así como la falta de educación sobre la basura en la población. El presupuesto debe estar mejor dirigido para la compra de camiones de basura y contenedores.
Es necesario, a falta de recursos, que unos días se recolecten los desechos inorgánicos y otros días los orgánicos. Lo cual aseguraría una mejora ambiental en la Ciudad de México y en todos los núcleos que la componen. Por lo menos hasta que las autoridades den reacción al grave problema de la contaminación mundial.